martes, 23 de abril de 2013

Retahíla del Conde

Mi abuelo Antero de Brea de Tajo, solía soltar esta retahíla de vez en cuando:



"-¿Vienes?
-¿Dónde?
- En ca’ el conde. Que te pele que te monde. Que te suba a la camarilla que te de pan y tortilla; que te suba al camarón, que te de pan y tortón."

jueves, 18 de abril de 2013

Retahíla Conversación de golondrinas


Conversación de las golondrinas que se oye en Brea cuando vienen a pasar el verano. 



Estaban dos golondrinas preparadas en el alambre y se puso a contar:
-          “Fui al mar, vine del mar. Mi casita sin hacer, mis hijitos sin criar, mi marido se mantiene con una hojita y un comino y una hebrita de azafrán. ¡Chorli, chorli, chorli, chorlí, chorlá!."

martes, 16 de abril de 2013

Canción "A mi burro, a mi burro

En Brea cantábamos mucho esta canción cuando íbamos al campo o en momentos de aburrimiento.



"A  mi burro, a mi burro
Le duele la cabeza
 y le médico le manda
una  gorrita negra,
Una gorrita negra,
zapatitos li-la-la, zapatitos li-la-la.

A mi burro, a mi burro
Le duelen los ojitos
Y el médico le manda unos anteojitos,
Unos anteojitos, una gorrita negra,
Zapatitos li-la-la, zapatitos li-la-la.

A mi burro, a mi burro
Le duele la garganta
Y el médico le manda una bufanda blanca
Una bufanda blanca, unos anteojitos, una gorrita negra,
Zapatitos li-la-la, zapatitos li-la-la.

A mi burro, a mi burro
Le duele la tripita
Y el médico le manda una taza de tila
Una taza de tila, una bufanda blanca, unos anteojitos, una gorrita negra,
Zapatitos li-la-la, zapatitos li-la-la.

A mi burro, a mi burro
Ya no le duele nada
Y el médico le manda que salga de la cama.
Que salga de la cama, una taza de tila, una bufanda blanca, unos anteojitos, una gorrita negra,
Zapatitos li-la-la, zapatitos li-la-la.
"

viernes, 12 de abril de 2013

Ya no bebo más agua de tu tinaja

Sagrario nos trae esta canción de la que sólo recuerda las primeras estrofas, quizás podáis ayudarnos a completarla. Por cierto, bien acompañada está, a un lado duerme el pequeño Andrés y al otro el pequeño Neizan (¡¡bienvenidos!!).


"Ya no bebo más agua de tu tinaja, pun catapún chis chis, gori gori gori, sirí sisí, de tu tinaja, pum,
porque he visto una cosa que sube y baja, pun catapún chis chis, gori gori gori, sirí sisí, que sube y baja, pum..."

Yo tengo un carro y una galera.

Carmen nos canta una cancioncilla que aprendió de niña.


"Yo tengo un carro y una galera
y un par de mulas campanilleras;
las campanillas son de oro y plata
y una morena que a mí me mata;
morena mía ponte a servir
y lo que ganes dámelo a mí;
para tabaco, para papel,
para cerillas para encender.

Tabaco ya tengo
papel me darán,
mujeres en el mundo
no habrán de faltar,
que sepan coser
que sepan bordar,
y hacerme un vestido
a lo botonar,
cortito de alante
larguito de atrás,
con cuatro botones
para abotonar."

Teresa la marquesa

Magdalena y Paloma nos cantan la cancioncilla de Teresa la Marquesa, que se jugaba tal como se muestra en el vídeo. Dicen que, a veces, al mismo tiempo que hacían esos movimientos iban andando o saltando.


"Teresa la marquesa, tipití, tipitesa,
tenía una corona, tipití, tipitona,
con cuatro monaguillos, tipití, tipitillos,
el cura y sacristán, tipi tipi tipi tan."

Por cierto, podéis ver a la derecha a uno de los dos nuevos miembros del taller (Neizan estaba tan dormido que declinó en esta ocasión participar de los juegos).

miércoles, 27 de marzo de 2013

Los tres cerditos

Sagrario nos envía una versión de esta popular canción que su madre, Sagrario Arroyo, le cantaba cuando se iban a dormir.

LOS TRES CERDITOS

"Los tres cerditos ya están en la cama
muchos besitos les da su mama,
y calentitos los tres en pijama
pronto, muy pronto, los tres dormirán.

Uno soñaba que era un rey,
y que al momento pide un pastel,
a su ministro le hizo traer
quinientos pasteles solo para él.

Otro soñaba que en el mar,
en una lancha se iba a bañar,
pero de pronto se despertó,
se cayó de la cama
y se puso a llorar.

El más pequeño de los tres,
un cochinito, lindo y cortés,
solo soñaba, en trabajar
y poder ayudar a sus pobres papás."

Jardinera tú que riegas

Sagrario nos envía esta canción de corro. 
Las chicas del pueblo, Moratilla de los Meleros, jugabamos y la cantabamos.
Dice así:

JARDINERA TÚ QUE RIEGAS

"Jardinera tú que riegas
en el jardín del amor,
de las flores, que tú riegas,
dime ¿cuál es la mejor?

La mejor es una rosa,
que se viste de color,
del color que se le antoja,
y verde tiene la hoja
y verde tiene la hoja.

Tres hojitas tiene verdes,
y las demás encarnadas,
a ti, te vengo a escoger
por ser la más resalada,
por ser la más resalada."

sábado, 16 de marzo de 2013

Refranes

Recibimos un par de correos fantásticos de María Pastor con una retahíla de refranes que aprendió de su bisabuelo José Pradillo Moratilla, nacido en Guadalajara y autor, entre otros, del libro Un día en Guadalajara, y dejó a medias otro libro de refranes, de los que gustaba y usaba a menudo, nos dice su bisnieta: "Cuentan que un día sus compañeros en las tertulias del casino, le permitieron hablar todo lo que quiso. Le gustaba mucho hablar al Pradillo, y aquella vez, le dejaron solo y le tiraron de la lengua. "No le interrumpáis, dejadle hablar", conspiraron entre todos. Querían contar cuántos refranes era capaz de hilvanar, uno detrás de otro, todos seguiditos y sin parar. Llegaron a apuntarle más de 40 en quince minutos. "

Genio y figura hasta la sepultura.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
No está el horno para bollos.
En tiempo de guerra cualquier agujero es trinchera.
Te casaste, la cagaste.
De casta le viene al galgo ser rabilargo.
De padres gatos, hijos mininos.
De tal palo, tal astilla.
El hijo de la gata, ratones mata.
A quien la familia parece, honra merece.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
Con dos pedos y una bufa, la cama como una estufa.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Donde tengas la olla, no metas la polla.
Quien guarda, halla.
Quien guarda halla y halló un cuerno.
Lo que se aprende en la cuna, dura.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Besos y abracijos no hacen hijos pero son preparatijos.
Ni en invierno ni en verano ponga sobre la piedra el ano.
Así como el mulo, así caga el culo.
Al asno y al burro la carga al culo.
Lamiendo culos subió Miguel y ahora le lamen el culo a él.
Hombre refranero, hombre puñetero.
Mujer que al andar culea, bien sé yo lo que desea.
Repetido y a la larga, hasta lo más dulce amarga.
En Guadalajara lo que se promete hoy, se olvida mañana."

Tres dichos:
"¡Qué tendrá que ver el culo con las témporas!
[Cuando a una niña le viene la regla:] Ya le han florecido los granados.
Salir de Málaga para llegar a Malagón."

Y esta canción que también nos manda María, que canta su madre a sus hijos:
"A dónde va la culona, moviendo el culo?
A la pescadería, a comprar besugo.
Y el pescadero le dice,
que no hay besugo.
Y entonces la culona, menea el culo."

viernes, 15 de marzo de 2013

La cabra de los montes carrascales

Marcela le contaba a Cristina este cuento en Brea de Tajo:
"Había una vez una familia compuesta por el padre, que era labrador, la madre y siete hijos entre niños y niñas.
Un día que iban a comer al ver que no quedaba vino en la jarra dijo el padre a la hija mayor:
-Coge la jarra y baja a la cueva a por vino para servirlo en la comida.
La hija cogió la jarra y bajó a la cueva pero nada mas abrir la puerta vio una cabra enorme con los pelos del lomo erizados que le dijo:
- Yo soy la cabra de los montes Carrascales que se comió cien capitales y tambien te comere a ti.
Abrió la boca y de un bocado se tragó a la chica. Como tardaba en subir dijo el padre al hijo mediano:
- Baja a la cueva y dile a tu hermana, que se habrá entretenido con una musaraña, que el vino es para hoy y la estamos esperando para comer.
Bajó el segundo hijo a la cueva y nada más abrir la puerta le vio a la cabra que le dijo:
-Yo soy la cabra de los montes Carrascales que se comió cien capitales, a tu hermana y tambien te comeré a ti.
Abrió la boca y entero se lo tragó. Como tardaban los dos chicos el padre mandó al tercero.
-Baja a la cueva y les dices a tus hermanos, que seguramente están hablando de cualquier tontería y no se acuerdan que el vino es para comer, que como tenga yo que bajar se van a enterar.
El tercero de los hijos fue a la cueva como le mandó su padre y al abrir la puerta, la cabra, al igual que a sus hermanos, le dijo:
-Yo soy la cabra de los montes Carrascales que se comió cien capitales, a tus dos hermanos y también te comeré a ti.
Y también se lo comió.
Así uno tras otro el padre fue mandando a todos sus hijos a la cueva a por el vino y uno a uno se los fue comiendo la cabra .
Como ya no le quedaban hijos que mandar a por el vino muy enfadado porque no subian bajó él a la cueva y también al abrir la puerta la cabra le dijo:
-Yo soy la cabra de los montes Carrascales que se comió cien capitales, a todos tus hijos y también te comeré a ti.
El padre más rápido que los hijos cerró la puerta y la cabra no se lo pudo comer.
Cuando subió a la casa  le contó a su mujer por qué no subían los chicos con el vino y fue a buscar la escopeta para matar a la cabra pero su mujer llorando le dijo:
-No puedes disparar a la cabra porque matarás a nuestros hijos que los tiene dentro de la tripa.
Estaban los dos llorando amargamente cuando vieron pasar una hormiga que al verlos llorar con tal desconsuelo les preguntó.
-¿Por qué llorais tan desconsoladamente?
-Porque tenemos en la cueva a la cabra de los montes Carrascales que se comió cien capitales, a nuestros hijos, y también nos quiere comer a nosotros y no sabemos cómo matarla sin que mueran nuestro hijos también.
Dijo la hormiga:
-Si es por eso no os preocupéis. Yo lo solucionaré fácilmente, me subiré por la pata hasta llegar a su culo y allí bailando, bailando la haré rabiar.
Así lo hizo la homiga, se puso a bailar en el culo de la cabra produciéndola tal picor que la cabra estaba que rabiaba por no poder rascarse con ninguna pata, de tal manera que reventó de rabia saliendo los hijos del labrador felices y contentos.
¡Qué alegría tenían todos cantando y bailando alrededoar de la hormiga!
El padre en agradecimiento le dijo a la homiga que pidiera lo que quisiera que se lo pagaría por el favor tan grande recibido al salvar a sus hijos. La homiga no quería nada pero el padre la quiso obsequiar con diez fanegas de trigo a lo que la hormiga avergonzada le dijo:
-¡Ay! no, no. Mi molinito no muele tanto, mi costalito no cabe tanto.
Entonces el labrador le ofreció una fanega y la hormiga volvió a repetir.
-No, no. Mi molinito no muele tanto, mi costalito no cabe tanto.
El labrador le fue ofreciendo cada vez una medida menor, media fanega, una cuartlla, un celemín... y la hormiga siempre decia lo mismo:
- No, no. Mi molinito no muele tanto, mi costalito no cabe tanto.
Asi fueron bajando bajando hasta que el labrador le ofreció un solo grano  de trigo y esta vez la hormiga aceptó el pago del labrador, cargó con el grano de trigo y se fue con él tan contenta a su homiguero dejando al labrador y a su familia que desde entonces fueron felices y comieron perdices con el vino que subían de la cueva en la que ya no estaba la cabra de los montes Carrascales."

lunes, 11 de marzo de 2013

Hola don Pepito


Cristina, de Brea de Tajo, nos cuenta este chascarrillo tan popular: 


-¡Hola don Pepito!
--¡Hola don José!
-¡Caramba, caramba, qué gordo está usted!
-- Me fumo mi puro, me tomo mi té, por eso me llaman lo mismo que a usté.
-¿Pasó usté por casa?
-- Por casa pasé.
- ¿Y qué le dijeron?
-- ¡Mierda para usté!.
- Me cago en su tío.
-- Y yo en el de usté.
-¡Adiós don Pepito!
--¡Adiós don José!

jueves, 7 de marzo de 2013

Coplillas y dichos

Belén nos envía más textos de su abuela Juana Guillén Perruca, de Molina de Aragón. 
Unas cuantas coplillas y, al final, algunos dichos.

"El día que yo nací, 
acababa de nacer,
y a los quince día justos, 
ya tenía medio mes.

Pájaro, pájaro, pájaro,
de las alas azulejas,
si se mueren las jóvenes…
¿qué haremos con tantas viejas?.

Me estoy haciendo un vestido 
del color del chocolate,
para que las envidiosas lo vean, 
pero no lo caten.

¡Ay!, mi abuelita la pobre, 
¡qué faldas usaba!
en la casa que hiciera dos trajes, 
la casa arruinaba.
Eres como el gallo inglés, 
que a todos les pones cara,
pero a mi no me lo harás, 
porque te conozco, maña.

Con las alas de un mosquito, 
hizo una levita un gato
y con las recortaduras: 
gorra, pantalón y zapatos.

Eres como la veleta 
que hay encima de la torre,
viene un viento y otro viento,
y a todos les correspondes.

Entre un rosal y una zarza,
creció una flor amarilla,
con tantas y tantas penas,
que se murió el mismo día.

Ojitos míos llorad,
lágrimas tened paciencia,
que el que nace desgraciado,
desde chiquitito empieza.

Desde el día que nacemos,
a la muerte caminamos,
no hay cosa que mas olvidemos
y que mas cierta tengamos.

Arbolito te secaste,
teniendo el agua en el pie,
en el tronco la firmeza
y en la ramita el querer.

Chiquitita y redondita,
como grano de cebada,
lo que tienes de chiquita,
lo tienes de resalada.

La hermosura de los cielos,
cuando dios la repartió
no estarías tu muy lejos 
cuando tanta te tocó.

En las montañas de Jaca
me acordé de ti, salero,
porque me faltó la sal 
cuando estaba de ranchero.

Si quieres que te toque 
la lotería
has de dormir con el lotero 
siquiera un día,
con el lotero 
ya me he acostado 
y la lotería 
no me ha tocado.

Unos dichos:
A la cabeza hay que darle meneos.

La Noche, “pa” los lobos.

A dormir, a dormir, que se cría el sebo sin sentir. (al acostarse). 

miércoles, 6 de marzo de 2013

de las migas

El otro día Oti nos dio la receta de las migas (según un dicho popular), aquí va:

"Migas,
tantos ajos como migas,
tantos tacos de magro como ajos y como migas,
tantos trozos de tocino como tacos de magro, como ajos y como migas."

Y para demostrar que es la receta correcta, ideal y perfecta, trajo una perola (de esas de desaparecer en un suspiro). Las torrijas son de Sagrario (que también dijeron adiós en un amén).


Y para terminar con otro dicho de migas:

"Las migas del pastor, cuanto más revolcón, mejor"

Que no sabemos si quiere decir que hay que moverlas mucho mientras se hacen o que hay que moverlas mucho una vez ya comidas.
Lo pruebas y nos cuentas.

Refranes

Pilar nos trajo unos cuantos refranes de los meses y Oti y Paloma nos dijeron alguno más (al final). Aquí van todos.

En enero florece el romero.
Por San José, las golondrinas veré.
Flores de mayo, tarde o temprano, hallo.
Dice el labrador al trigo, para julio nos vemos, amigo.
Por San Martino mata a tu cochino, coge la piña al pino y prueba el nuevo vino.
Por San Blas la cigüeña verás, y si no la vieres, año de nieves.
Caracoles en abril, para mí, los de mayo para mi hermano, y los de junio, para ninguno.
Por San Pedro saca el ajo y planta el puerro.
Bueno es agosto para el azafrán, miel y mosto.
En septiembre el vendimiador corta los racimos de dos en dos.
La liebre y la seta junto al camino se encuentran.
En diciembre se hielan las cañas y se asan las castañas.

Se conoce a un león por su guarida.
Viendo el chozo se ve el melonero.